
Un año y pico después de la desaparición del Atlanta el 20 de agosto de 1881, los marineros del buque Ellen Austin vieron que, a lo lejos, una goleta iba aparentemente a la deriva. El capitán ordenó un abordaje y descubrieron que la tripulación había desaparecido misteriosamente pues el barco estaba intacto e incluso se conservaba completa y en buen estado una gran carga de madera en la bodega.
La teoría de los cristales de fuego de la Atlántida afirman que la mitológica ciudad perdida se encuentra bajo las aguas del Triángulo de las Bermudas.
¿Acaso fueron víctimas de un abordaje? No, ya que no habían rastros de violencia…Así, el capitán mandó a que una parte de la tripulación se fuera en la goleta y que la goleta navegue junto con el Ellen Austín…Tiempo después la goleta se perdió de vista y, cuando fueron a buscarla y a abordarla, la tripulación había desaparecido y el barco seguía intacto (aunque la bitácora había desaparecido…). Preocupado, el capitán volvió a ordenar que se abordara la goleta pero esta vez bajo la consigna de que la goleta no debía apartarse en lo absoluto del Ellen Austín. No obstante sucedió que tiempo después, mientras navegaban juntos ambos barcos, calló una llovizna, se formó un banco de niebla y la goleta desapareció en la niebla junto a los hombres que el capitán mandó. Nunca más hallaron a la goleta o a sus ocupantes.




Desaparecido en 1840 en la ruta de La Habana a Europa. Era un barco francés que fue encontrado abandonado en el interior del "triángulo" navegando normalmente, con las velas desplegadas, con la carga intacta, pero había desaparecido toda la tripulación.
En 1840, el buque francés Rosalie fue encontrado vagando por las olas, con las velas izadas y la carga intacta, pero abandonado por sus marineros.
El Rosalie fue recuperado, en 1940, a la deriva, sin nadie a bordo pero en perfecto estado. Era un gran navío francés que se dirigía a La Habana. Solo había a bordo un canario medio muerto de hambre en su jaula. La mayor parte de las velas estaban izadas y la carga intacta.
¿Cómo podría pensarse en un acto de piratería cuando la carga, en estas inexplicables desapariciones, no había sido tocada?
Nada parece menos probable. En principio, una epidemia pudo diezmar a las tripulaciones, pero los cadáveres habrían debido encontrarse a bordo. De hecho, tan solo la locura podría parecer una explicación, pero sería extraño que una epidemia provocara en cada ocasión un estado de demencia como éste. Una cosa parece segura: si la hipótesis fuera cierta, debieron al menos encontrarse huellas, cuerpos…
De cualquier modo, numerosos comités de investigación lo consideraron actos de piratería. Otros hablaron de “navíos malditos” y cayeron en la superstición. Algunos emitieron la hipótesis de una aberración natural, atmosférica o de otro género, pero es difícil imaginar como un fenómeno así podría hacer desaparecer tripulaciones enteras sin dañar los navíos ni dejar huella alguna: velas desgarradas, desorden, destrozos…
Los navíos fueron abandonados sin ninguna alteración en el orden de las tareas, exactamente como si los tripulantes los hubieran abandonados con la intención de volver a ellos enseguida, o bien dejándolo todo sin disgusto.




